miércoles, 10 de diciembre de 2008

Arquitectura aumentada I

Normalmente en un curso de taller de arquitectura se suele gozar de la libertad de seguir diferentes líneas de diseño, sin embargo el soporte de dichas experiencias siempre se remitirá al ámbito físico del papel, cartón, acrílico, tinta, madera, etc. Esos son los materiales con los que solemos materializar nuestras ideas y pensamientos, haciendo a los demás partícipes de nuestra propia sensibilidad y procesos cognitivos. Sin embargo son estos mismos materiales los que suelen poner ciertos límites a nuestra producción creativa, mas aún, en una época en la que los Gherys y las Hadids del mundo lanzan al ruedo paradigmas tan intrincados que su ejecución artesanal en una maqueta de estudio se vuelve casi inviable. Esto repercute consecuentemente en los nuevos estudiantes de arquitectura que ven en estos personajes su referente y fuente de inspiración, tratando de emular estos mismos esquemas mentales en sus propios proyectos académicos.

Es en esa línea que podría residir una de las fortalezas de trabajar en un "taller virtual", cuyo entorno informático carece de las limitaciones que nos plantea el pegamento de contacto y la madera balsa. Entonces se podría creer que añadido a la libertad creativa, aparece un nuevo grado de libertad que es aquel que nos da este "no material" capaz de imitar e incluso desafiar las leyes naturales. Sin embargo, es el adjetivo de "virtual" donde recaen mis dudas ya que, dejando de lado las diferencias entre lo material e inmaterial, el tema central aquí reside en la interacción. Herramientas como internet, un cajero automático, o incluso un videojuego, adquieren la connotación de "virtual", no solo por su capacidad de bombardearnos de imágenes, sonidos y sensaciones; sino también por la posibilidad que ofrecen de establecer canales de comunicación con el mundo real mediante distintas interfases que le permiten al usuario participar, explorar, alterar o modificar dicho entorno artificial. Entonces, ¿es posible asumir el producto final que arrojan esta nueva clase de talleres como realidades virtuales?. ¿Será correcto, por consiguiente, llamarlos así: talleres virtuales?.

En un trabajo final del taller virtual, los formatos de entrega suelen ser perspectivas preciosistas, videos producidos con algún potente motor de renderizado, así como sendos archivos en autocad los cuales poseen la información planimétrica de los proyectos. No obstante, imágenes y videos no ofrecen la posibilidad de ser manipulados ni explorados mas allá del número limitado de cuadros con los que fueron rendeados, es decir, solo ofrecen al participante la posibilidad de convertirse en espectador pasivo de estos pequeños estrenos cinematográficos que permiten explorar el proyecto únicamente desde el ángulo que el proyectista impone. Para vender el producto a un cliente esta podría considerarse una práctica común, sin embargo, como ejercicio didáctico es extremadamente deficiente ya que el profesor encargado de calificar la obra cuenta solamente con información limitada y tendenciosa.

Hoy en día las nuevas tecnologías con las que contamos podrían darle un giro dramático a esta historia, permitiendo el enriquecimiento de los talleres virtuales a través de un nuevo y verdadero grado de libtertad: la interacción. Hablamos del uso de la realidad aumentada como técnica para fusionar el espacio físico en el cual exisistimos con las representaciones tridimensionales generadas por un ordenador. Es así que la facultad de arquitectura y urbanismo de la universidad de Washington nos presenta este video en el cual exponen la manera como han logrado relacionar los ámbitos de lo virtual y lo real mediante interfases tangibles. Se trata de una forma interactiva de explorar el proyecto, sus estructuras y sus distintos espacios utilizando una web cam, un gadget logitech, el ordenador y un señuelo imprimible en papel que sirve como referencia espacial durante la fusión.



El siguiente paso natural, no consiste solo en ir desentrañando las diferentes capas del proyecto gracias a este tipo de interfase, sino también tener la posiblidad de diseñar desde esta misma plataforma interactiva, lo cual a mi parecer constituye un salto positivo en la dirección correcta.

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